¿Picazón en los ojos, picor de nariz?  Vea este y otros signos comunes de alergia

Cuando descubres que tienes una alergia, significa que algunas cosas de tu vida diaria, tendrán que cambiar. Pero antes de imponerse una serie de restricciones, ya sea deshaciéndose de objetos en la casa o privándose de alimentos, conviene saber si este esfuerzo es realmente necesario.

En primer lugar, es bueno entender el mecanismo de las alergias. Las reacciones de hipersensibilidad se producen cuando hay una respuesta inapropiada o exagerada del sistema inmunitario a una sustancia que normalmente es inofensiva para la mayoría de las personas.

Se producen cuando estos alérgenos entran en contacto con la piel o los ojos, se ingieren, se inhalan o se inyectan.

Las alergias son el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales, según los estudios científicos. Pueden ser generados por diferentes sustancias, como las presentes en algunos alimentos, el pelo de los animales, el polvo, el moho, los contaminantes como el humo de los cigarrillos, materiales como el látex, los insectos, los medicamentos, el polen, ciertas plantas, los ácaros del polvo y sus excrementos.

El problema de las alergias no es sólo el malestar. Aunque la mayoría de las veces se limita a molestias y a dificultar las tareas cotidianas, dependiendo de la gravedad puede ser mortal.

Esto es lo que ocurre cuando la alergia se manifiesta como un shock anafiláctico. Recuerde estos síntomas: mareos, náuseas, vómitos, alteración de los latidos del corazón, caída de la presión arterial, sarpullido, dificultad respiratoria grave y pérdida de conciencia. Estos síntomas  señalan que la situación es muy grave.

Signos de urticaria

Cualquiera que tenga o haya tenido urticaria sabe lo intenso que es el picor. La piel se hincha y forma lesiones rojas o blancas que suelen desaparecer en 24 horas sin dejar rastro. Si la urticaria persiste durante al menos seis semanas, se considera aguda. Cuando dura más tiempo, significa que se ha convertido en algo crónico.

En general, la urticaria es un signo de sensibilidad a alimentos como el marisco, los frutos secos, la leche, el chocolate, las conservas, el pescado, el trigo, la soja, la leche, el pelo de los animales, las picaduras de insectos como las abejas y las avispas, el contacto con el látex, el polen y algunas plantas.

También puede producirse después de tomar medicamentos como antibióticos, aspirina e ibuprofeno, y por estímulos físicos como el calor o el frío, las transfusiones de sangre y las infecciones bacterianas y víricas.

Si de repente se siente una erupción cutánea que pica, una hinchazón de la cara o un silbido en la respiración, es bueno estar alerta y acudir al médico, sobre todo si la reacción alérgica es muy fuerte. Pero si identifica los síntomas de la anafilaxia, no pierda tiempo y busque un hospital inmediatamente.

Inconfundible picor de nariz

La rinitis alérgica es una inflamación o disfunción de la mucosa de la nariz bien conocida por niños y adultos. Llega sin avisar y sólo se nota cuando hay estornudos, un goteo nasal constante, ese molesto picor en la nariz, los ojos y el paladar, la nariz se obstruye y los ojos están llorosos, rojos e hinchados.

El gran villano de este problema que, literalmente, quita el sueño a tanta gente es el ácaro del polvo, que suele vivir camuflado en todos los rincones de la casa, el coche y varios otros ambientes. Pero la rinitis alérgica también puede ser causada por cucarachas, animales domésticos y hongos.

Aunque muchas personas confunden los resfriados y la gripe con la rinitis alérgica, existen diferencias. Es cierto que los síntomas son similares, pero la alergia respiratoria provoca un insoportable picor de nariz, que es bastante característico. Y nunca da fiebre como la gripe. También es posible distinguir los tres problemas por su origen. Mientras que los resfriados y las gripes están causados por virus, la rinitis es una inflamación de la mucosa nasal.

¿Es realmente una alergia?

Sólo los médicos pueden ayudarle a obtener una respuesta a esta pregunta. Además de un examen clínico, suelen pedir una prueba cutánea para hacer un diagnóstico.

Cuando el resultado no es concluyente, los médicos pueden ordenar una prueba intradérmica, que consiste en inyectar una pequeña cantidad de cada solución en la piel de la persona. También existe una tercera posibilidad si las dos primeras pruebas no detectan nada y los síntomas persisten.

Se trata de la prueba de IgE (prueba de la inmunoglobulina E alérgeno-especifica (IgE) mide la concentración de distintos anticuerpos IgE ) En ese caso, se realizan análisis de sangre.

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