Cómo cuidar tu piel de los rayos solares en el invierno

En invierno, en el hemisferio sur, la Tierra está más alejada del Sol, las bajas temperaturas causan resequedad en la piel intensificando problemas dérmicos. A pesar de la distancia, los rayos solares causan daños en la piel como en cualquier otra época del año.

aunque el Sol está más alejado, se debe cuidar la piel los 365 días del año, pues las quemaduras no son sólo del sol, sino también por los reflejos del piso, la pared y las diferentes superficies.

Los rayos del sol tienen múltiples beneficios en el cuerpo, siendo la principal fuente de vitamina D, imprescindible para que el organismo pueda absorber el calcio y mantener los huesos fuertes y sanos.

También, emiten energía en diferentes longitudes de onda, una parte de ella llega en forma de ondas ultravioletas nocivas para la vida, estas son absorbidas en gran parte por la capa de ozono y la otra alcanza la superficie de la tierra.

En dermatología se usan estos índices para determinar la forma y cuidados al exponerse al sol. Si los niveles están de uno a dos, no se necesita protección y se puede exponer la piel sin riesgos.

Cuando el índice está entre tres a cinco, uno debe exponerse de manera controlada y utilizar protector con Factor de Protección Solar (FPS) mayor a 30.

Cuando el índice es de seis a ocho es recomendable evitar estar bajo la exposición del sol de manera directa. Además, usar protector solar con un factor superior a 30 y diferentes accesorios como gorras, sombreros, gafas, paraguas.

1. Horas centrales del día

Evitar la exposición directa entre las 10:30 y las 16:00 del día, pues la intensidad del sol es más fuerte por su posición.

2. Uso de protector solar

Utilizar protector solar todos los días del año. Para el rostro usar uno con un FPS de 50 y para las otras partes del cuerpo desde 30. Aplicarse de 15 a 20 minutos antes de la exposición, cada dos horas cuando existe contacto directo y cada cuatro horas en sombra. Se recomienda elegir el protector solar de acuerdo al tipo de piel de cada uno.

3. Ropa

Utilizar preferiblemente prendas de manga larga, bufandas, entre otras.

4. Accesorios

Al exponerse al sol utilizar sombreros con por lo menos 10 centímetros de ala, gafas solares, sombrillas, gorras, entre otros accesorios.

5. Niños

Los niños menores a dos años no deben tener contacto directo con los rayos solares y es recomendable el uso de protector solar desde los 6 meses de edad.

6. Bronceado artificial

No sólo el sol emite radiación ultravioleta, sino también la luz artificial pero en menor medida. Evitar rotundamente las camas solares y diferentes técnicas de bronceado artificial, pues éstas emiten gran cantidad de luz ultravioleta y provocan la aparición temprana de cáncer en la piel.

7. Lugares

Se debe tener en cuenta que los daños no sólo provienen de la luz solar, sino del reflejo de otras superficies como paredes y piso. Se recomienda buscar lugares con sombra y frescos.

Los riesgos de una exposición prolongada y sin la protección adecuada son: enrojecimiento de la piel expuesta al sol, quemaduras de primer y segundo grado, cáncer de piel y otros trastornos cutáneos, cataratas, envejecimiento prematuro de la piel e inhibición del sistema inmunitario.

TIPOS DE RADIACIÓN SOLAR

Las radiaciones que llegan a la superficie de la tierra se clasifican en:

  • Radiaciones ultravioletas, provocan el bronceado al entrar en contacto con la piel, a la vez que son la principal causa de los daños solares, debido al agujero existente en la capa de ozono. Los UVA, UVB (con más energía) y UVC (que no llegan a penetrar en la atmósfera).
  • Radiaciones visibles, las que puede percibir el ojo humano y las que le hacen capaz de ver los objetos.
  • Radiaciones infrarrojas, proporcionan la sensación térmica. Existe la radiación infrarroja cercana, mediana y lejana y sus frecuencias son menores que las de la luz.