Atragantamiento: sus principales causas mas frecuentes y qué hacer

El atragantamiento es una situación inesperada y repentina en la que el suministro de aire a los pulmones se ve obstruido por un objeto o alimento, lo que puede poner en peligro la vida.

Esta situación puede darse tanto en niños como en adultos, aunque es más frecuente que los menores de 5 años se atraganten con objetos como monedas, pilas o botones. Es más común que los adultos se atraganten mientras comen, especialmente si la persona se ríe o habla mientras come.

En la mayoría de los casos, el atragantamiento puede solucionarse tosiendo. Sin embargo, hay situaciones más graves en las que la tos no puede eliminar la obstrucción, lo que provoca dificultad para respirar, coloración púrpura de la boca y la cara, en algunos casos, pérdida de conocimiento.

Las principales causas de los atragantamientos mas frecuentes

1. disfagia

La disfagia es una situación en la que la persona tiene dificultades para tragar, lo que puede provocar la aspiración de saliva y, por tanto, el atragantamiento.

Disfagia

Qué hacer: Es importante identificar la causa de la disfagia para poder iniciar el tratamiento adecuado, que suele consistir en la realización de ejercicios para fortalecer los músculos implicados en el proceso de deglución bajo la dirección del médico.

2. beber líquidos demasiado rápido

Beber líquidos con demasiada rapidez y/o hablar o reírse mientras se beben líquidos puede aumentar el riesgo de atragantamiento porque puede interferir en el buen funcionamiento de la epiglotis, una estructura que regula la entrada de alimentos y aire en el esófago y las vías respiratorias. Por lo tanto, si la epiglotis no se cierra correctamente, entra líquido, lo que provoca asfixia y desencadena la tos refleja.

Qué hacer: En este caso, es importante estimular la tos para expulsar el líquido que ha entrado en las vías respiratorias y evitar que la persona ingiera más líquido.

En caso de ingesta excesiva de líquidos, se recomienda llevar a la persona al hospital para que reciba los primeros auxilios.

3. No masticar bien los alimentos

La comida mal masticada es una de las principales causas de atragantamiento, ya que el cuerpo no puede trasladar la comida al estómago, por lo que se queda atascada y provoca estreñimiento.

Los alimentos con mayor riesgo de provocar una obstrucción de las vías respiratorias son el pan, la carne y los cereales, como las judías, el arroz, el maíz o los guisantes.

Qué hacer: Si la comida se queda atascada en la garganta, prueba a toser para estimular la expulsión de los alimentos a través de los músculos del diafragma y la garganta. Se recomienda no golpear la espalda, ya que esto puede empeorar la situación y hacer que la comida se atasque aún más.

Si la tos no es suficiente para expulsar el alimento, se puede realizar la maniobra de Heimlich y llamar a una ambulancia.

Es importante que los alimentos se rompan en trozos pequeños y se mastiquen entre 30 y 50 veces antes de tragarlos.

4. Comer acostado

Comer en una posición que no sea la de sentado puede hacer que los alimentos no lleguen eficazmente al estómago, ya que la posición de la faringe y el esófago cambia, lo que hace que los alimentos se queden atascados en la garganta y provoquen un atragantamiento.

Qué hacer: Se indica que la persona tosa para que se expulse el alimento causante de la obstrucción y, si es necesario, se puede realizar la maniobra de Heimlich.

maniobra de Heimlich

5. tragar objetos pequeños

La ingestión de objetos pequeños es más frecuente en los niños menores de 5 años, ya que es más probable que se lleven la mano a la boca y se traguen objetos pequeños como monedas, pilas, botones o incluso alimentos como frutos secos, caramelos duros o pegajosos, palomitas o cacahuetes.

Qué hacer: Es importante mirar en la boca del bebé y si se descubre el alimento, se puede intentar sacarlo con un dedo. Si el bebé no llora, tose o habla, se recomienda iniciar la maniobra de Heimlich inmediatamente.

En el caso de los recién nacidos, se recomienda sostener al bebé boca abajo con la cabeza mirando al suelo y los pies elevados, dando cinco pequeños golpes en la espalda.

A continuación, se gira al bebé para comprobar si el objeto ha sido expulsado o si es necesario retirarlo visiblemente.

Si el niño pierde el conocimiento, se recomienda llamar a un médico para que se inicie la reanimación cardiopulmonar.

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