Anemia en el embarazo: conoce los síntomas y sus posibles riesgos

La anemia es una de las afecciones más frecuentes en el embarazo, especialmente entre el segundo y el tercer semestre de gestación. En general, se caracteriza por una mayor necesidad de hierro en el organismo y una disminución de las tasas de hemoglobina en la sangre, la proteína encargada de transportar el oxígeno a los tejidos del cuerpo.

Durante este periodo, el cuerpo produce más sangre para ayudar el correcto desarrollo del feto, la placenta y el cordón umbilical y para compensar la pérdida de sangre que se produce durante el parto. En un contexto en el que existe una carencia de hierro, el cuerpo tampoco producirá suficientes glóbulos rojos para producir esta cantidad adicional de sangre.

La prevalencia de la anemia en el embarazo es, en promedio, del 23%. Sin embargo, esta tasa puede alcanzar hasta el 50% en función de la población analizada y del contexto social en el que se inserta la futura madre.

«Un gran peso puede atribuirse a la carencia de hierro, elemento fundamental en la síntesis de la hemoglobina. La anemia provocada por esta carencia nutricional se denomina anemia ferropénica, la más común», dicen los especialista.

Causas de la anemia en el embarazo

Aunque la anemia ferropénica es la más frecuente en el embarazo, ya que representa el 95% de los casos, las mujeres embarazadas pueden desarrollar la enfermedad como consecuencia de otros factores. Estos son:

Deficiencia de nutrientes (que afecta a la producción de hemoglobina): hierro (deficiencia de hierro), vitamina B12 y ácido fólico
Enfermedades de la médula ósea (que afectan a la producción de glóbulos rojos): aplasia medular, leucemia, linfoma, infecciones de la médula ósea
Anemias que comprometen la proliferación de glóbulos rojos: insuficiencia renal y enfermedades crónicas
Mutaciones que comprometen la producción, la forma y la vida media de los glóbulos rojos: anemia falciforme, talasemia
Reducción de la vida media de los glóbulos rojos: anemia autoinmune, hemoglobinuria paroxística nocturna
Pérdida aguda de sangre en el embarazo: aborto espontáneo, ruptura de embarazo ectópico, hemorragia puerperal, desprendimiento de la placenta, placenta previa
Síntomas de anemia en el embarazo
Los síntomas de la anemia en el embarazo pueden variar según el tipo. En general, son signos poco específicos y muchas veces pueden confundirse con el propio embarazo. Como explica Carlos Alberto, lo son:

 – Cansancio
– Adinamia (falta de fuerza física)
– Debilidad
– Somnolencia
– Dolor de cabeza
– Mareos
– Dificultad para respirar
– Taquicardia
– Dificultad de concentración

En los casos de anemia ferropénica, son comunes las perversiones del apetito, es decir, el deseo de comer cosas extrañas como tierra, ladrillos, fideos crudos y arroz crudo.

Cuando existe una anemia causada por la pérdida aguda de sangre, los síntomas pueden incluir:

 – Descenso de la presión arterial
– Mareos
– Desmayos
– Dificultad para respirar
– Palpitaciones

Diagnóstico de la anemia en el embarazo

El diagnóstico de anemia en el embarazo se realiza a partir de un análisis de sangre. En principio, la prueba que se solicita para ello es el recuento sanguíneo completo. Con base en el examen realizado durante el control prenatal, es posible identificar el número de glóbulos rojos y la concentración de hemoglobina, lo que indicará la anemia.

Para diferenciar el tipo de anemia y definir el tratamiento adecuado, pueden ser necesarias pruebas adicionales, como la ferritina sérica, el nivel de hierro en plasma y la electroforesis de hemoglobina.

En los casos más graves de anemia, también existe la posibilidad de realizar pruebas de imagen y también procedimientos invasivos como la amniocentesis para evaluar directamente la afección en el feto.

Riesgos de la anemia en el embarazo

La anemia durante el embarazo supone un riesgo sobre todo para la madre, ya que con la inmunidad disminuida, las posibilidades de desarrollar complicaciones posparto son mayores. «En los casos más graves de anemia, y especialmente en los casos de anemia falciforme, puede constituir causa de muerte materna«.

En los casos menos graves, la anemia puede estar asociada a un mayor riesgo de infecciones, procesos trombóticos y alteraciones en la cicatrización.

Para el bebé, la alteración de las tasas de oxígeno, debida a la disminución de la hemoglobina, puede acarrear riesgos como crecimiento inadecuado, prematuridad, sufrimiento fetal y disminución del líquido amniótico.

Cómo tratar la anemia durante el embarazo

El tratamiento dependerá de la causa de la anemia. Si se desencadena por un déficit nutricional, hay que reponer el producto insuficiente. En el caso de la anemia ferropénica, la más frecuente, se trata con la reposición de hierro por vía oral en una dosis que puede variar de 120 a 180 mg de hierro elemental.

En algunas circunstancias de fracaso del tratamiento oral, existe la posibilidad de la reposición de hierro por vía intravenosa.

Sin embargo, cuando la causa es una anemia debida a una pérdida aguda de sangre, suele ser necesaria una transfusión de sangre.

Hábitos alimenticios saludables

Además de la suplementación del producto que falta, el mantenimiento de una dieta rica en nutrientes también forma parte del tratamiento estándar de la anemia en el embarazo. En este contexto, es importante que la madre consuma verduras de hoja oscura, carne roja magra, marisco, remolacha y otros alimentos enriquecidos con hierro.

Es importante recordar que las embarazadas vegetarianas deben recibir suplementos de otras vitaminas, como las del complejo B, que están presentes principalmente en los alimentos de origen animal.

Además de mantener una dieta saludable no sólo es necesario para tratar y prevenir la anemia. También contribuye a prevenir enfermedades, a aumentar el peso adecuadamente y a asegurar el desarrollo del bebé, además de aumentar la inmunidad de la futura madre.

Mantener un control prenatal adecuado durante el embarazo es primordial para diagnosticar la anemia a tiempo y tratarla de forma correcta, evitando futuras complicaciones para la madre y el feto.

Además, un nutricionista profesional también es de gran importancia durante el embarazo porque podrá recomendar una dieta específica con la cantidad adecuada de nutrientes que debe consumir, algo que varía de una embarazada a otra.

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