6 causas del dolor de mandíbula y que hacer

El dolor de mandíbula es una situación incómoda que puede ocurrir a consecuencia de un golpe en la cara, infección o bruxismo. Además, el dolor de mandíbula puede ser un síntoma de trastorno temporomandibular, también llamado TMD, que es un cambio en el funcionamiento de la articulación que conecta el cráneo con la mandíbula, lo que produce dolor.

El dolor en la mandíbula en la mayoría de los casos es limitante, es decir, provoca dificultad para abrir la boca, lo que interfiere directamente con el habla y la comida. En algunos casos también se puede notar hinchazón y dolor en el oído, y en tales casos, es importante consultar al médico de cabecera, para que se realicen pruebas para identificar la causa del dolor y, así, se pueda iniciar el tratamiento más adecuado.

Las principales causas del dolor de mandíbula son:

1. Disfunción temporomandibular

El trastorno temporomandibular, también conocido como TMD, es el cambio en el funcionamiento de la articulación temporomandibular, que es la articulación que conecta el cráneo con la mandíbula y que se encarga del movimiento de apertura y cierre de la boca.

Así, cuando existe una alteración en esta articulación y en los músculos presentes en la región de la mandíbula, es posible sentir dolor y escuchar un pequeño ruido al abrir la boca y al masticar, además de que también puede haber molestias en el rostro, dolor de cabeza e hinchazón en uno de los lados de la cara.

Qué hacer: En este caso es importante consultar al dentista para que se pueda realizar una evaluación y se pueda recomendar el tratamiento más adecuado, el cual suele estar indicado según los síntomas que presente la persona y la causa del TTM.

Así, se puede recomendar fisioterapia, uso de placa dental para dormir, masajes en el rostro y uso de antiinflamatorios para aliviar el dolor y las molestias. Sin embargo, cuando el dolor no mejora o cuando se identifican otros cambios en el sitio, se puede recomendar la cirugía. Obtenga más información sobre TMD y cómo debe tratarse.

2. Accidente cerebrovascular en la cara

El golpe en la cara también puede causar daño a la mandíbula, especialmente si el impacto es lo suficientemente grande como para causar dislocación o rotura del hueso. Así, dependiendo del impacto, es posible que aparezcan otros síntomas además del dolor en la mandíbula, como hinchazón local, sangrado y presencia de hematomas, por ejemplo.

Qué hacer: En el caso de golpes muy fuertes, es importante consultar al médico para comprobar si no ha habido desprendimientos o fracturas, ya que en estos casos puede ser necesario un tratamiento más específico, que puede implicar el uso de vendajes para mantener la mandíbula en su sitio. , realizando cirugía para reconstruir la mandíbula, en caso de fractura, además de fisioterapia.

3. Bruxismo

El bruxismo es otra situación que a menudo se asocia con el dolor de mandíbula, ya que el acto de rechinar y apretar los dientes, inconscientemente, puede provocar un aumento de la presión en la mandíbula y la contracción de los músculos de la región, lo que provoca dolor. Además, otros signos y síntomas del bruxismo no desgastan los dientes, dolor de cabeza al despertar y ablandamiento de los dientes.

Qué hacer: Es importante consultar al dentista para valorar el grado de bruxismo e indicar el uso de una placa dental para dormir, lo que ayuda a prevenir el roce entre los dientes, previniendo la aparición de síntomas. Ver más detalles sobre el tratamiento del bruxismo y las principales causas.

4. Problemas dentales

La presencia de problemas dentales, como gingivitis, caries y abscesos, también puede causar dolor en la mandíbula, especialmente cuando estos problemas no se identifican o tratan de acuerdo con las recomendaciones del dentista. Esto se debe a que, aunque no afecta directamente la mandíbula, puede resultar en un compromiso de la mandíbula y la articulación, lo que resulta en dolor.

Qué hacer: Se recomienda seguir las indicaciones del dentista para combatir la causa del dolor, también es importante mantener una buena higiene bucal, cepillarse los dientes y lengua al menos 3 veces al día y usar hilo dental. En el caso de abscesos dentales, se puede recomendar el uso de antibióticos.

5. Osteomielitis

La osteomielitis se caracteriza por la infección e inflamación de los huesos, que pueden llegar hasta la mandíbula y la articulación temporomandibular y causar dolor, además de fiebre, hinchazón de la región y dificultad para mover la articulación.

Qué hacer: En el caso de la osteomielitis, es importante consultar al médico de cabecera o al odontólogo para solicitar pruebas que confirmen el diagnóstico y permitan identificar la bacteria relacionada con la infección, ya que es posible que el antibiótico más adecuado para combatir la está indicado el microorganismo.

En algunos casos, además del uso de antibióticos, puede ser indicado por el dentista realizar una cirugía para extirpar las partes del hueso que se han visto afectadas. Es importante que el tratamiento de la osteomielitis se inicie lo antes posible, ya que es posible prevenir la propagación de la bacteria y la aparición de complicaciones. Comprende cómo se trata la osteomielitis.

6. Cáncer de mandíbula

El cáncer de mandíbula es un tipo raro de cáncer en el que el tumor se desarrolla en el hueso de la mandíbula, lo que produce dolor en la mandíbula, cuya intensidad empeora a medida que se desarrolla el tumor, hinchazón en la región y el cuello, sangrado de la boca, entumecimiento u hormigueo en la mandíbula y dolor de cabeza frecuente. He aquí cómo identificar el cáncer de mandíbula.

Qué hacer: Es importante consultar al médico de cabecera o al oncólogo cuando los síntomas duren más de 1 semana, ya que es posible que se realicen pruebas que confirmen el diagnóstico y que el tratamiento se inicie poco tiempo después, previniendo el avance de la enfermedad.

Dependiendo del estadio del cáncer, la cirugía puede estar indicada para extirpar la mayor cantidad de tejido afectado por las células tumorales, la colocación de prótesis y sesiones de radioterapia para eliminar las células que no fueron extirpadas mediante cirugía.

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